Vinicius volvió a bailar y Real Madrid aseguró su paso a octavos
El brasileño marcó el gol de la victoria 2-1 sobre el Benfica en el Santiago Bernabéu.
Vinicius Junior se tomó su particular revancha con el Benfica tras el capítulo de Lisboa y volvió a bailar. Sacó al Real Madrid de la duda en un frío Santiago Bernabéu, con un tanto que dio el pase a octavos de final, reafirmando su liderazgo sin Kylian Mbappé (2-1).
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Con el clima rebajado de tensión ante la ausencia de Gianluca Prestianni, al que Uefa mantuvo la sanción, el tercer partido consecutivo entre Real Madrid y Benfica rebajó decibelios y fútbol, sosteniendo la emoción del pase con el temor al batacazo por momentos en el estadio.
Entre la especulación del Real Madrid y la valentía del Benfica arrancó un partido que volvió a demostrar que el equipo de Arbeloa es vulnerable en cuanto rebaja mínimamente la tensión. Sin poder agarrarse al gol de Mbappé, obligado a parar para recuperarse de su dolencia de rodilla, jugó con fuego en un inicio a merced del rival.
Ya había avisado Rafa Silva cuando dinamitó el duelo a los catorce minutos. Aprovechó un agujero en el lateral izquierdo, sin Carreras y con Camavinga llegando tarde a tapar el centro al corazón del área que encontró un despeje hacia su portería de Asencio, respondido con reflejos por Courtois, que nada pudo hacer ante el balón en boca de gol que mandaba a la red Rafa Silva.

A la bofetada de realidad le faltó continuidad del Benfica a corto plazo por un grave error de Otamendi. Su pérdida en el inicio de jugada levantó al Real Madrid de la lona. Le devolvió la confianza. El robo en zona alta, acabó con la aparición con potencia de Fede Valverde por el costado derecho, su pase atrás y el golpeo preciso de Tchouaméni. Un premio merecido al jugador que sostuvo a su equipo en la eliminatoria.
El partido lo tuvo el Benfica donde quiso tras mantenerse en pie, sin agobios, después de un córner cabeceado por Asencio y un disparo pegado al poste de Trent. Ante un Real Madrid mermado, sin recambios en el banquillo de garantía, con ausencias como Bellingham y Rodrygo que pudiesen cambiar el panorama, cuando dio el paso definitivo, acarició el 2-1.
Lo impidió el travesaño, tras una pérdida de Vini que cogió descolocado al equipo. El golpeo de calidad de Rafa Silva lo desvió Asencio. La fortuna se tiñó de blanco
Hasta que Vinicius decidió que ya había aguantado el Bernabéu demasiado sufrimiento. En una acción que confirmó a los dos protagonistas de la noche. La fuerza de Valverde para ganar un balón dividido y castigar con su pase al espacio la línea adelantada del rival. En carrera el brasileño es imposible de frenar y definió con tranquilidad, raso, inalcanzable para Trubin, el 'culpable' de la eliminatoria con aquel tanto postrero que lo cambió todo en la última jornada de la fase de liga.
Bailó Vinicius, se liberó el Bernabéu. Besó el escudo y sintió la reconciliación con la grada que hace pocas fechas le pitaba todo el partido responsabilizándole de la salida de Xabi Alonso.
EFE